[65]
4 LAS EXPERIENCIAS MEDICAS
Como una nueva prueba de que el exterminio era una idea fija en las mentes de la cúspide nazi, Vidal trae a colación las experiencias médicas llevadas a cabo en campos de concentración bajo la égida de H. Himmler. Como ejemplo, Vidal expone el caso de la "esterilización no quirúrgica de las mujeres inferiores", por la que Himmler había mostrado gran interés desde mayo de 1941:
"La medida -señala Vidal- parecía muy atractiva por cuanto que permitiría, supuestamente, evitar que los pueblos destinados a su extinción cubrieran las bajas ocasionadas en su seno por el maltrato inflingido por los nazis. De esta manera, se pensaba, que en un plazo razonable de tiempo razas enteras desaparecerían de la faz de la tierra". (1)
Vidal apoya esta tesis en un documento según el cual el doctor Clauberg, especialista alemán en reproducción humana, "escribió a Himmler pidiendo autorización para realizar en Auschwitz los experimientos destinados a conseguir la esterilización en masa de las 'mujeres indignas' (fortpflanzungsunwürdige Frauen) y la fertilidad de las mujeres dignas". (2)
Conseguido el documento al que alude Vidal se comprueba que en realidad Clauberg pretendía fundar un "Instituto de investigación del Reichsführer SS para la reproducción biológica", cuyo objetivo
[66] era ante todo el "tratamiento de las mujeres estériles deseosas de propagarse". En segundo lugar, se quería "evaluar el método de esterilización sin operación" de "mujeres indignas de reproducirse". Los términos "esterilización en masa" y "mujeres dignas" no son mencionados para nada en el documento. (3) Clauberg era fundamentalmente un especialista en cuestiones de esterilidad femenina, lo que confirma otro documento que revela que varios médicos de la SS fueron comisionados para el "tratamiento de la esterilidad femenina (weiblicher Unfruchtbarkeit) según el método del Prof. Clauberg". (4) Todo indica, por tanto, que Clauberg aludía a una institución con fines eugenésicos, tan en boga en aquella época.
Ante las discrepancias entre la afirmación de Vidal y la fuente, la hipótesis más verosímil es que el autor español no ha visto nunca el documento que cita.
"Poco después -sigue Vidal-, Brack envió un informe a Himmler en el que le señalaba que, pese al plan de exterminio ya en marcha, sería interesante mantener con vida a dos o tres millones de judíos a fin de que contribuyeran al esfuerzo bélico del Tercer Reich. Naturalmente, y para evitar la perpetuación de tan odiada raza, Brack consideraba que los esclavos judíos debían ser esterilizados y hacía referencia a los rayos X como método para obtener ese objetivo. Por supuesto, Himmler contestó afirmativamente ante tan seductora sugerencia". (5)
Ante todo hay que decir que el informe de Brack -funcionario de la cancillería de Hitler- no menciona ningún "plan de exterminio ya en marcha". El documento se limita a citar una "acción judía (Judenaktion). Tampoco habla de "evitar la perpetuación" de la "tan odiada raza" ni de "esclavos judíos", que, en consecuencia, hay que considerar como licencias literarias de Vidal. Según Brack, dos o tres millones de judíos deberían quedar comprendidos en un programa de "castración por rayos X (Roentgenkastration)", ya que la esterilización por medios tradicionales no podía ni discutirse por ser demasiado larga y costosa. (6)
[67] El documento, caso de ser auténtico, demostraría la voluntad criminal de un alto funcionario nazi. No obstante, hay que hacer algunas matizaciones:
- Brack habla de castración. La castración supone la ablación o destrucción de un órgano necesario para la procreación. No tiene sentido, por tanto, que Brack diga en el mismo documento que "es irrelevante si la gente en cuestión llega a ser conocedora de haber sido castrada después de algunas semanas o meses una vez note los efectos". Si la castración se produce, el afectado no tardará semanas o meses en conocerlo, sino que lo sabrá inmediatamente. Además, tampoco parecen los rayos X el método más apropiado para la castración. Tras una muy intensa y prolongada exposición, los rayos X pueden llegar a producir quemaduras. Sin embargo, sí que pueden producir la esterilidad mucho más fácilmente merced al deterioro de las células reproductoras. Que un alto funcionario, experto en cuestiones de sanidad, confunda castración con esterilización es más que sospechoso.
- Brack añade que la castración por rayos X no solo es relativamente barata, sino que puede practicarse en muchos miles de personas en un corto período de tiempo. Según él un año antes agentes suyos habían completado los experimentos necesarios. (7) Que yo sepa, no ha quedado traza de estos experimentos. De hecho, dos años más tarde, Blankenburg -un colega de Brack en la cancillería- llamaba la atención a Himmler sobre el hecho de que la castración por medio de rayos X no era práctica, ya que era más lenta que la castración quirúrgica, que apenas duraba 6-7 minutos. (8)
- En su respuesta a Brack, Himmler se limitó a decir que tenía "un absoluto interés en que la esterilización por medio de rayos X sea probada por lo menos en una serie de experiencias en un campo de concentración". Himmler silenciaba toda referencia a los dos o tres millones de judíos a castrar. (9)
El hecho cierto es que el proyecto de Brack nunca se llevó a cabo, lo que no puede sorprender dada la insensatez que entraña. Y es
[68] precisamente esta necedad en el método propuesto -impropia de un especialista en cuestiones de sanidad- lo que me hace ser suspicaz respecto a la autenticidad del documento.
Vidal menciona otro documento según el que Himmler "señalaba como cobayas a los 'habituales criminales judíos contaminadores de la raza'". (10) Sin embargo, en el documento en cuestión no hay ninguna alusión a los "habituales criminales judíos contaminadores de la raza". Obviamente, Vidal no ha visto el texto que cita. El documento de Himmler tiene por objeto una investigación sobre la "hepatitis epidémica", para la que se precisaban realizar experiencias con seres humanos. El jefe de la SS autorizaba que fuesen empleados para ello "8 judíos del movimiento de resistencia polaco condenados a muerte (8 zum Tode verurteilte Juden der polnischen Widerstandbewegung)". (11) Himmler, por tanto, no pretendía realizar experimentos médicos con judíos indiscriminadamente, sino con condenados a muerte.
Frente a las críticas de que eran objeto estas decisiones por parte de "círculos médicos cristianos", Himmler replicaba que éstos admitían que un voluntario alemán "puede arriesgar su vida, pero que la vida de un criminal -que no es reclutado para el servicio militar- es demasiado sagrada para este propósito". (12) Frente a ello, Himmler asumía "personalmente la responsabilidad por suministar individuos asociales y criminales que merecen la muerte (todeswürdig) de los campos de concentración para estos experimentos". (13)
Vidal continúa:
"Así, por citar un ejemplo, el profesor Werner Fischer -que junto con el doctor Hornbeck había realizado experimentos con prisioneros de guerra de raza negra- recibió órdenes expresas de Himmler para proseguir sus pruebas con reclusos judíos". (14)
Lo cierto es que la fuente a que se remite Vidal indica que se trataba en realidad de una investigación sobre "diferencias raciales serológicas (serologische Rassenunterschiede) en seres humanos". (15)
[69] Eran, por tanto, simples análisis de sangre. Además, estas pruebas serológicas no estaban preconcebidas con ánimo antisemita. Tenía que comprobarse en particular "si los blancos que han vivido en el trópico durante años en condiciones similares a los negros reaccionan de la misma manera que los blancos en Europa". (16)
Por último, Vidal menciona los experimentos con cráneos de detenidos judíos, que exigían el previo asesinato de éstos. "Tras gasearlos en Natzweiler (17) -indica Vidal-, los cadáveres de los infelices fueron trasladados a Estrasburgo y conservados para el estudio racial". (18) Vidal cita como fuentes del gaseamiento dos documentos alemanes, en los que nada se indica al respecto, (19) y dos testimonios de ex detenidos. El primero es de un antiguo preso de Natzweiler, L. Boutbien, que se remite al relato de otro compañero detenido, Ferdinand Holl. (20) Por su parte, Ferdinand Holl declaró que recordaba el tratamiento que recibieron los prisioneros, de los que "se decía que habían sido enviados a Natzweiler para investigación racial (Rassenforschung)". En efecto, se pretende que 115 personas fueron trasladadas de Auschwitz a Natzweiler para ser aniquilados y conservar sus cuerpos para el estudio anatómico, en particular de los cráneos. Los hombres, según Holl, fueron llevados a la cámara de gas y gaseados. Las mujeres, en cambio, rehusaron entrar en la cámara de gas. En vista de ello, los guardias SS mataron a las mujeres a culatazos y las quemaron. (21)
La cuestión es que un único testimonio avala la tesis del gaseamiento. Pero, sin embargo, este mismo testimonio excluye la posibilidad de que los cadáveres hubiesen sido conservados para la investigación racial, que era el objetivo último de toda la operación. Estamos, por tanto, ante una contradicción que menoscaba la veracidad de todo el episodio.
En definitiva, Vidal ha cometido de nuevo un error de razonamiento, esta vez un error contextual. Las líneas que Vidal dedica a las
[70] experiencias médicas están en el apartado
dedicado a probar la voluntad homicida del nazismo hacia los judíos.
Pero por condenables desde el punto de vista moral que sean algunas
de estas experiencias -en el supuesto de que sean ciertas, lo
que en algún caso parece más que discutible-, no
es lícito deducir de ellas la existencia de un plan de
aniquilamiento físico de todos los judíos por el
mero hecho de ser judíos.
[71]
5 EL SUPUESTO EXTERMINIO POR MEDIO DE GAS TOXICO
Vidal dedica un capítulo -"Los gaseamientos, ¿accidentales o preparados minuciosamente?"- de apenas cinco páginas y media a la cuestión crucial de la existencia de las cámaras de gas homicidas. Es decir, Vidal emplea el 3% de su obra para intentar rebatir el que hasta ahora ha sido el caballo de batalla del revisionismo, que ha dado lugar a una rica bibliografía. Esto revela un nuevo error metodológico o de enfoque al plantear la obra, por emplear un esfuerzo y un espacio desproporcionadamente pequeño en relación con la importancia que ha adquirido la cuestión en la literatura revisionista.
Veamos seguidamente lo que valen los argumentos utilizados
por Vidal en ese exiguo capítulo.
5.1 La decisión de instalar cámaras de gas
Vidal escribe: "Progresivamente su funcionamiento [de las cámaras de gas] fue haciéndose más sofisticado a la vez que aumentaba el número de empresas y personas implicadas en el mismo [...] Lejos de tratarse de casos aislados, el fenómeno de las cámaras de gas exigía la puesta en marcha de un conjunto de recursos económicos, técnicos y humanos que sólo podían reunirse al amparo de los deseos de instancias elevadísimas como Himmler o el propio Hitler". (22)
[72]
Previamente, Vidal había indicado que las cámaras de gas habían sido "construidas por orden de la cúspide nazi y necesitadas de ayuda técnica altamente especializada". (23)
Lo primero que cabe preguntarse es: ¿dónde está la orden de la "cúspide nazi" de construir cámaras de gas? En segundo lugar, ¿de qué "ayuda técnica altamente especializada" se habla? De hecho, las empresas que participaron, por ejemplo, en la construcción de los crematorios de Auschwitz-Birkenau -donde supuestamente estaban instaladas las cámaras de gas homicidas- eran simples empresas de construcción locales. La Huta A.G., la Vedag, la Robert Koehler, la Konrad Segnitz, la Karl Falck, la Triton, etc. eran simples empresas de la Alta Silesia dedicadas a la construcción en general, y algunas de ellas eran simples contratistas de obras. (24) Solo la firma Topf u. Söhne era una empresa especializada, aunque solo en la construción de hornos. El hecho cierto es que ninguna empresa especializada en la instalación de cámaras de gas de Zyklon (25) participó en la construcción de los crematorios de Auschwitz-Birkenau.
Además, el responsable de la oficina encargada de la
construcción de los crematorios de Auschwitz era un simple
Hauptsturmführer (capitán) de la SS. (26)
Y el principal artífice de la supuesta instalación
de cámaras de gas en los crematorios fue un tal Kurt Prüfer,
"un antiguo albañil convertido en ingeniero a base
de fuerza de voluntad". (27) La elección
del Zyklon para realizar los gaseamientos de millones de
personas no se debió a una decisión de la "cúspide
nazi", sino a la de otro modesto Hauptsturmführer
de la SS, que, espontáneamente, según afirma Rudolf
Höss en sus "memorias", decidió emplearlo
"por propia iniciativa (aus eigener Initiative)".
(28)
5.2 El primer asesinato en masa con gas en Auschwitz
Vidal sentencia de manera tajante:
"Hoy en día ha quedado establecido sin ningún género de dudas que el primer gaseamiento de reclusos realizado en Auschwitz tuvo lugar entre el 5 de diciembre y el final del mismo mes de 1941 en el bloque 11". (29)
La fuente a la que se remite es la "Declaración de Kazimierz Smolen, el 15 de diciembre de 1942 en Cracovia, NO.5849".
Ahora bien, en la declaración de K. Smolen señalada, la única referencia al gaseamiento en el Block 11 es la siguiente:
"Tanto les detenidos indicados como 'Au', como los otros que debían ser ajusticiados, fueron ejecutados con tiros en la nuca o gaseados (vergast) en el Block 11". (30)
¿Cómo puede entonces afirmar Vidal que la fecha de esa supuesta acción criminal ha quedado establecida "sin ningún género de dudas"?
En cuanto al gaseamiento en sí, el investigador italiano
Carlo Mattogno ha demostrado exhaustivamente que este episodio
carece de base documental y se sustenta exclusivamente en testimonios
contradictorios. (31)
5.3 Los "deslices de indiscreción"
Vidal, y con él todos los autores exterminacionistas, han sido incapaces hasta la fecha de aportar verdaderas pruebas de la existencia de las cámaras de gas homicidas. En su lugar, se han dedicado a una intensa labor hermeneútica para detectar posibles indicios en los documentos alemanes. A este respecto, Vidal señala que "la experiencia [exterminio de judíos en cámaras de gas] resultaba tan cotidiana para los implicados en la misma que incluso cayeron más de una vez en deslices de indiscreción no poco reveladores". (32)
[74]
En otras palabras, Vidal pretende que los SS y las firmas civiles que colaboraban con ellos en la construcción de los crematorios conocían el verdadero fin de éstos, pero habían llegado a una especie de acuerdo tácito para omitir toda referencia "criminal" en la correspondencia cruzada con objeto de guardar las apariencias. Sin embargo, de vez en cuando cometían lapsus calami -"deslices de indiscreción"- que revelaban la verdadera finalidad homicida de los crematorios.
Veamos a continuación uno por uno los "deslices
de indiscreción" alegados por Vidal.
5.3.1 Vergasungskeller
Vidal señala que "el comandante de las SS Bischoff, en una carta de 29 de enero de 1943, designó claramente a la Leichenkeller 1 del crematorio II como Vergasungskeller (cueva de gas)". (33)
Antes que nada hay que explicar de qué se está hablando. En Birkenau existían cuatro crematorios. Dos de ellos, el I y el II, eran idénticos. Cada uno de ellos disponía de una sala de hornos y dos locales semienterrados para depositar los cadáveres que aguardaban la cremación. Estos locales eran denominados Leichenkeller (sótanos para cadáveres) 1 y 2. Por su parte, el término Vergasungskeller admite varios sentidos (véase 1.4.2.) y en este contexto podría traducirse por "sótano para fumigación". La traducción de Vidal, además de errónea, muestra que el autor español desconoce completamente la estructura arquitectónica de los crematorios, dado que en éstos no había nada remotamente parecido a una cueva.
En segundo lugar, el oficial SS citado por Vidal no "designó claramente" que el Leichenkeller 1 fuese el Vergasungskeller. Simplemente manifestó que a causa del hielo no había podido ser retirado el armazón del techo de cemento del depósito de cadáveres, pero que no importaba, ya que el "Vergasungskeller puede ser empleado para ello". (34) O sea, que el Vergasungskeller podía ser utilizado provisionalmente
[75] como depósito de cadáveres. Inferir de ello la coincidencia entre Vergasungskeller y Leichenkeller 1 es una hipótesis infundada de Vidal.
En tercer lugar, en un plano del crematorio II de 21 de septiembre de 1943, casi ocho meses después de que el oficial SS escribiera la carta, figuraban todavía los dos sótanos con la denominación de Leichenkeller l y Leichenkeller 2. El término Vergasungskeller no aparece por ninguna parte. (35)
En fin, el hecho es que la palabra Vergasungskeller solo aparece una vez -en un documento de una sola página- en la inmensa documentación de la oficina de construcciones de Auschwitz que ha sobrevivido a la guerra, y que no figura en los numerosos planos de los crematorios que dejaron los alemanes. No podría, por tanto, descartarse la hipótesis de que el documento donde aparece ese término haya sido alterado después de la guerra. (36)
En cualquier caso, el Vergasungskeller, si es que alguna vez existió, no había de tener forzosamente el uso criminal que Vidal y los exterminacionistas pretenden, ya que igualmente podía ser válida la hipótesis de su utilización como recinto para la práctica de la fumigación o desinsectación por medio de gas.
5.3.2 Normalgaskammer
Vidal encuentra un nuevo "desliz de indiscreción" cuando descubre que un empleado civil, con ocasión de un pedido a una empresa proveedora, "denominó a las cámaras de gas destinadas a la desinsectación como Normalgaskammer (cámara de gas normal), entrecomillando la palabra y subrayándola. Para los proveedores resultaba tan obvio que había cámaras de gas 'normales' y 'anormales' y que estas últimas eran las que absorbían la mayoría de los encargos que para evitar una confusión hubo que señalar muy llamativamente
[76] el carácter no homicida del instrumento para el que se pedía el material". (37)
Sin embargo, el autor italiano Carlo Mattogno, que ha estudiado la bibliografía técnica sobre las cámaras de gas de desinsectación por medio de ácido cianhídrico, ha descubierto que existían dos tipos de estas cámaras: la Normalgaskammer, cámara de gas según la norma o cámara estándar, fabricada por la casa Degesch y que disponía de un sistema que producía una rápida circulación del aire y del ácido cianhídrico dentro de la cámara para acelerar el proceso de desinsectación (Kreislauf); y la cámara de gas no conforme a la norma o cámara de gas de ácido cianhídrico de emergencia (behelfsmässige Blausäurekammer). (38) El empleado civil del que habla Vidal simplemente aludía a las cámaras del primer tipo. Por tanto, Vidal ha dado una nueva prueba de ignorancia y de interpretación capciosa y abusiva de un documento intrascendente.
5.3.3 El calentamiento del depósito de cadáveres
"En otros casos -señala Vidal-, los lapsus eran menos evidentes, pero aun así bastante explícitos, como cuando se acondicionó el depósito de cadáveres -usado como cámara de gas- a fin de que la temperatura en el mismo aumentara. Esto, que resultaba algo lógico teniendo en cuenta que el gas utilizado para las ejecuciones no se evapora hasta llegar a los 27º, aparece como absurdo si lo que se pretendía realmente hacer en aquel recinto era conservar cadáveres, ya que, como es sabido, esto se lleva a cabo en los depósitos sometiendo los cuerpos a una temperatura inferior a la normal". (39)
Ante todo hay que corregir a Vidal en dos puntos: en primer lugar, que el ácido cianhídrico se evapora a partir de los 0º C; 27º C es aproximadamente la temperatura a partir de la cual esta sustancia entra en ebullición. (40) Por tanto, no sería necesario aumentar la
[77] temperatura para que el ácido cinhídrico produjera efecto, aunque sí es cierto que la elevación de la temperatura aumentaría la velocidad de evaporación. En segundo lugar, nunca se "acondicionó" el depósito de cadáveres para que la temperatura fuese más alta. En realidad, el calentamiento del depósito de cadáveres nunca pasó de ser un proyecto. (41)
Por lo demás, el calentamiento de un depósito de cadáveres habría sido lógico en países de clima frío. En éstos los cuerpos deben estar protegidos de las heladas y los depósitos de cadáveres deben calentarse al menos en los meses de invierno. (42)
La intención manifestada de caldear los depósitos
de cadáveres, por tanto, no habría sido un "desliz
de indiscreción", sino una decisión normal
en un país de inviernos rigurosos como Polonia.
5.3.4 Los diez detectores de gas
"Añadamos a esto -escribe Vidal- que documentos como el fechado en Erfurt el 2 de marzo de 1943, procedente de la compañía J.A. Topf y Söhne, en el que se anunciaba el envío inmediato de diez detectores de gas al crematorio II, para que 'indique los restos de ácido cianhídrico' sólo se explican si el mencionado crematorio lleva aneja una cámara de gas". (43)
Para empezar, Vidal no indica el archivo y la signatura del documento citado. A pesar de ello, he podido consultarlo y he comprobado que la transcripción de Vidal no se atiene al texto original. Según este documento, no se anunciaba el envío inmediato de diez detectores de gas al crematorio II, sino que la administración de Auschwitz había solicitado a la casa Topf und Söhne, fabricante de hornos, diez de estos detectores. La Topf, a su vez, los solicitó a cinco firmas diferentes. Tres de ellas habían contestado negativamente y se estaba a la espera de respuesta de las otras dos. (44)
[78]
En cuanto al documento en sí, hay indicios racionales de que es apócrifo. El investigador italiano C. Mattogno, varias veces citado, ha revelado algunos de estos indicios. Por ejemplo, el documento emplea el término "detectores de gas (Gasprüfer)", que en la terminología técnica alemana son simples analizadores de gases de combustión, basados en un principio físico. Sin embargo, para detectar la existencia de restos de ácido cianhídrico se utilizaba un método químico. El aparato utilizado para detectar residuos de ácido cianhídrico se llamaba "aparato para comprobar residuos de gas de Zyklon (Gasrestnachweisgerät für Zyklon)". Este aparato era de dotación obligatoria en todas las instalaciones de desinsectación en las que se empleaba el Zyklon, como en Auschwitz, donde este producto era usado abundantemente como agente fumigante para prevenir las epidemias de tifus. Y si el aparato estaba en Auschwitz, habría sido absurdo pedirlo a una firma -la Topf und Söhne, fabricante de hornos- que además no lo producía. (45)
La hipótesis del autor italiano se ve reforzada por
el hecho de que no se hubiese tenido noticia de este documento
-tan favorable a la tesis exterminacionista a primera vista- hasta
casi 50 años después de la guerra. (46)
5.3.5 Ventilación de las supuestas cámaras de gas
Sobre esta disputada cuestión, Vidal ha escrito:
"El 10 de marzo de 1943, el sistema de aireación y desaireación [sic] de la cámara de gas del crematorio I [error: II] de Auschwitz fue comprobado con resultados satisfactorios. La tarde del 13 de marzo volvió a efectuarse otra prueba y en la noche del 13 al 14, 1.492 personas, a las que se había declarado incapaces y que procedían de un transporte de 2.000 judíos, fueron asesinadas en este nuevo instrumento". (47)
Estudiemos más de cerca la cuestión y veamos qué hay de cierto en ello.
[79]
En primer lugar, no hay el menor vestigio en los numerosos planos que se han conservado del crematorio II de Auschwitz de que éste poseyera una cámara de gas. En segundo lugar, el sistema de ventilación de que disponía el depósito de cadáveres (Leichenkeller) 1 del crematorio -donde se encontraba la cámara de gas según la tesis exterminacionista- era el propio de un local acondicionado para guardar cadáveres. Los planos muestran que el Leichenkeller 1 disponía de un "canal de introducción de aire (Belüftungskanal)" en la parte superior y un "canal de extracción de aire (Entlüftungskanal)" en la parte inferior. (48)
Esta era la disposición adecuada para eliminar los gases producidos por la descomposición de los cadáveres. Como ha reconocido el autor exterminacionista J.-C. Pressac, la ventilación de una cámara de gas habría requerido una disposición inversa: introducción de aire por abajo y extracción por arriba. (49) En tercer lugar, la fuente señalada por Vidal del exterminio de 1.492 personas en la noche del 13 al 14 de marzo de 1943 es escuetamente: "Kalendarium, p. 440". (50) Ahora bien, consultada la obra citada -deficientemente- por Vidal, se observa que se remite a su vez a dos documentos conservados en el Museo Estatal de Oswiecim (Polonia). Obtenidos estos documentos, he podido comprobar que se trata en realidad de dos declaraciones de supuestos testigos. La primera es de un hombre de origen judío llamado Norbert Koskowicz y fue tomada el 26 de septiembre de 1947 ante un miembro de la Comisión para la Investigación de Crímenes Alemanes en Polonia. (51) La segunda es de una mujer judía llamada Luba Reiss y fue tomada el 4 de agosto de 1947 ante la misma Comisión. (52) En ambos casos se declara lacónicamente que el convoy llegado el 14 de marzo de 1943 fue "al gaseamiento (na zagazowanie)".
Ha de quedar claro, por tanto, que no hay el menor indicio entre la documentación alemana conservada de que ese crimen en masa se
[80] llevara a cabo y que éste se sustenta exclusivamente en dos declaraciones efectuadas más de cuatro años después de los hechos.
Vidal sigue diciendo:
"Al contrario de lo afirmado por Rassinier -y por otros después de él- la limpieza del gas de la cámara no exigió un par de días, ya que los sistemas de ventilación purificaron el aire de manera rápida, tanto que al cabo de quince o veinte minutos, los miembros del Sonderkommando (53) pudieron entrar en la cámara de gas para ocuparse de los cadáveres". (54)
Para entender la imposibilidad de llevar a cabo en la práctica el procedimiento explicado por Vidal, es necesario saber en qué consistía el agente tóxico empleado por los alemanes en sus supuestas ejecuciones masivas con gas: el ya citado Zyklon. El Zyklon es un producto comercial -se vende todavía en la actualidad- destinado a la fumigación o desinsectación de locales. El Zyklon es básicamente ácido cianhídrico líquido puro estabilizado químicamente y absorbido en un material poroso. Se presenta en forma sólida, en trozos o discos de pulpa de madera. (55) Este material se distribuye cuidadosamente por el local a fumigar. En seguida, el ácido cianhídrico se va evaporando más o menos lentamente en función de las circunstancias ambientales, como la presión y, sobre todo, la temperatura. (56)
Si la muerte de los encerrados en la cámara de gas se producía en apenas unos minutos (57) y la ventilación forzada se efectuaba, como señala Vidal, en quince o veinte minutos, entonces habrá que concluir que la entrada del Sonderkommando en la cámara para retirar los cadáveres se haría aproximadamente a los veinte o veinticinco minutos después de haber arrojado el Zyklon.
Sin embargo, experiencias llevadas a cabo para averiguar la velocidad de evaporación del ácido cianhídrico de la base portadora
[81] indican que a la media hora de exposición a una temperatura de entre 20 y 27º C al menos el 65% del ácido cianhídrico no se habría evaporado todavía. (58)
Eso significa que al abrir la puerta de la cámara de
gas el Zyklon seguiría emitiendo aún ácido
cianhídrico, que el Sonderkommando moriría,
que los cadáveres no serían retirados y que el gas
se extendería fuera de la cámara de gas por todo
el edificio. Es decir que la naturaleza y composición del
Zyklon impiden de modo insuperable llevar a cabo una ejecución
masiva con gas en los términos indicados por Vidal. La
naturaleza del Zyklon y los relatos de los supuestos testigos
son, por tanto, radicalmente incompatibles y constituyen un firme
argumento en contra de la existencia de cámaras de gas
homicidas.
5.3.6 La puerta estanca y las catorce duchas falsas
Por último, Vidal indica que el "24 de junio de 1943 se hizo entrega en Auschwitz del denominado crematorio III. En los documentos de recogida del envío se indica expresamente que su depósito de cadáveres incluía una puerta estanca para evitar que se escapara el gas y catorce duchas falsas, algo absurdo de no ser porque la finalidad del local era la de convertirse en una cámara de gas". (59)
En el documento indicado por Vidal, en efecto, se hace mención de una "puerta hermética al gas (gasdichte Tür)" y de catorce "duchas (Brausen)". (60) El documento no menciona en ninguna parte que las duchas fueran falsas. Estamos, por tanto, ante una invención de Vidal. Por otro lado, no es absurda la presencia de duchas en un depósito de cadáveres. Los crematorios solían poseer una sala para lavar los cadáveres. El crematorio I de Auschwitz, por ejemplo, disponía de un lavabo (Waschraum) contiguo al depósito de cadáveres. (61) En
[82] cuanto a la puerta hermética al gas, podría tratarse de una puerta de una cámara de gas homicida si fuera de acero y tuviese un cierre absolutamente hermético (para asegurar la estanqueidad y evitar el rompimiento por las víctimas). Sin embargo, las puertas supuestamente utilizadas eran de tablas de madera y se intentaba hacerlas herméticas por medio de bandas de fieltro. (62) Este tipo de puertas podía ser utilizado para impedir la salida de olores molestos del depósito de cadáveres y para lograr el mejor funcionamiento del sistema de ventilación al asegurar, en lo posible, la hermeticidad del local. Su utilización para cerrar una cámara de gas en la que se amontonaban miles de personas presas de pánico parece del todo inapropiada.
En cualquier caso, la utilización de puertas estancas y de duchas en un depósito de cadáveres tiene una explicación lógica en el ámbito de un crematorio de aquella época.
Por último, nunca se insistirá bastante en no perder la perspectiva ante este fárrago de datos técnicos y sus posibles interpretaciones. Los documentos de la oficina de construcciones de Auschwitz, que dirigió la construción de todos los crematorios, dejó sus archivos intactos al final de la guerra. (63) De esa masa de documentos -se ha hablado de más de 80.000- Vidal solo ha sido capaz de encontrar seis "deslices de indiscreción" que según él revelarían -de manera más que discutible, como acabamos de ver- la intención de los alemanes de utilizar gigantescos mataderos humanos. Tácitamente supone la admisión de que hasta la fecha, pasados 50 años del final de la guerra, Vidal, y con él todos los autores exterminacionistas, han sido incapaces de encontrar una sola prueba de la existencia de las cámaras de gas homicidas. Este hecho es ya de por sí suficientemente significativo.
6 LAS VICTIMAS DEL HOLOCAUSTO
6.1 El número total
Vidal escribe que a "finales de agosto de 1944, Eichmann había comentado al Sturmbannführer del servicio de seguridad, Wilhelm Höttl, que el número de judíos muertos era de unos seis millones, cuatro en los campos y dos de otras formas, especialmente en fusilamientos masivos en la URSS". (64)
Un poco más adelante, Vidal añade que "Eichmann afirmó orgulloso que el sentimiento de haber matado a cinco millones de enemigos del Estado le había proporcionado tanta satisfacción como para saltar a la tumba riéndose a carcajadas. Esta cifra sería la que repetiría posteriormente durante su proceso público en Jerusalén en 1961 y coincidiría con cálculos realizados por diversas entidades al final de la guerra". (65)
Como se ve, la fuente de la cifra total de víctimas judías es Adolf Eichmann, miembro de la SS y responsable de la oficina que durante la guerra tuvo por misión la deportación de los judíos. Durante su proceso en Jerusalén en 1961, Eichmann señaló que, en efecto, al final de la guerra manifestó a sus ayudantes que se iría contento a la tumba sabiendo que cinco millones de "enemigos del Reich" estaban ya en la tumba. Pero, ¿qué entendía Eichmann por "enemigos del Reich"? El mismo contesta:
[84]
"Diciendo esta palabra o estas palabras, yo no estaba pensando en absoluto en los judíos, esto queda claro por el hecho de que el enemigo que estaba golpeando a nuestra puerta entonces era el ruso y la flota de bombarderos americanos, éstos eran los enemigos a los que me estaba refiriendo". (66)
Vidal, por tanto, ha falseado una fuente explícita contraria
a su tesis. (67)
6.2 Las supuestas matanzas en la URSS. Los Einsatzgruppen
Inmediatamente después de la invasión de la URSS en junio de 1941, los alemanes hicieron entrar en acción a los Einsatzgruppen. (68) Estos eran destacamentos móviles especiales que operaban en la retaguardia con objeto de combatir a los elementos hostiles, principalmente partisanos. Fueron utilizados por los alemanes en casi todas las campañas: hicieron su aparición en Polonia en 1939, en 1940 fueron enviados pequeños destacamentos a los países ocupados en el oeste de Europa, dos Kommandos fueron desplegados en la campaña de los Balcanes e incluso habían sido previstos para la Gran Bretaña tras la planeada invasión. (69) Dadas las dimensiones del frente ruso y a causa de la gran actividad guerrillera que allí se produjo, es natural que los Einsatzgruppen tuvieran en Rusia unos efectivos y un protagonismo mucho mayor. Hasta aquí todo podría parecer normal en una guerra de aquellas características. Sin embargo, los exterminacionistas pretenden que los Einsatzgruppen, aparte de reprimir las actividades guerrilleras, tenían un segundo objetivo consistente en el aniquilamiento sistemático de toda la població judía por razones raciales e independientemente de su militancia en grupos partisanos.
En este sentido, y según Vidal, las "cifras de judíos asesinados por estas unidades resultan reveladoras hasta el escalofrío [...] En
[85] total, no parece que el número de asesinatos judíos por estas unidades fuera inferior al de 700.000". (70)
Analicemos más de cerca la aterradora cifra ofrecida por Vidal. En primer lugar, no se ha encontrado hasta el presente ninguna orden escrita según la que se asignara a los Einsatzgruppen esa segunda misión de aniquilar a la población judía en Rusia. La existencia de tal orden la presumen los autores exterminacionistas en base a las declaraciones de algunos implicados después de la guerra. (71) En segundo lugar, los efectivos de los Einsatzgruppen parecen muy pequeños para, aparte de reprimir una activísima guerrilla soviética en un frente de más de 2.000 kilómetros, proceder al asesinato masivo e indiscriminado de toda la población judía del territorio ruso ocupado. Por ejemplo, el Einsatzgruppe A, que era el más importante numéricamente, disponía apenas de 990 personas, incluido personal auxiliar femenino, intérpretes y operadores de radio y de teletipo. El más pequeño apenas contaba con 400-500 hombres. Los efectivos totales de los cuatro Einsatzgruppen que operaban en Rusia se elevaban a alrededor de 3.000 hombres. (72)
Centrémonos ahora en la cifra de víctimas manejada por Vidal. Antes que nada habrá que realizar una pequeña incursión en la cuestión de los movimientos de población en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Recurriré al estudio demográfico más meticuloso realizado hasta la fecha sobre la población judía durante la Segunda Guerra Mundial: The Dissolution of Eastern European Jewry, de Walter N. Sanning. Sanning averiguó que los soviéticos habían hecho evacuar a la mayor parte de la población de las principales ciudades que iban a caer en manos alemanas. Así, por ejemplo, los soviéticos evacuaron el 94% de la población de Minsk, el 78% de Vítebsk, el 96% de Poltava, el 67-83% de Odessa, el 85% de Járkov y el 75-80% de Kíev. (73) A principios de 1941 vivían 3.597.000 judíos en las áreas soviéticas que serían ocupadas por tropas del Eje. Si solo el 80% de los judíos fueron evacuados de
[86] estas áreas, lo que es perfectamente posible dado que constituían una población esencialmente urbana y a priori podían sentirse más amenazados que el resto de la población, resultaría que 2.877.000 judíos no habrían caído en manos de los alemanes. Eso supondría que solo unos 720.000 judíos habrían quedado bajo administración alemana. (74) Y al acabar la guerra, alrededor de 360.000 judíos vivían solo en diez ciudades soviéticas que estuvieron ocupadas por los alemanes (entre ellas Járkov, Odessa, Kíev y Vínnitsa). Esta cifra fue obtenida antes de que la población judía evacuada volviera a sus lugares de origen. Sanning concluye, a la vista de estos datos, que probablemente un alto porcentaje de los 720.000 judíos sobrevivió tanto a la guerra como a la administración alemana. (75)
En consecuencia, centrándonos en el aspecto demográfico
y haciendo abstracción de todos los demás, la cifra
citada por Vidal es inverosímil. (76)
6.3 Cifra de víctimas de Polonia
"En cuanto a los judíos de Polonia -señala Vidal-, que eran 3.351.000 en agosto de 1939, no sobrevivieron a la contienda más de 400.000 en números redondos. En 1945, 55.000 vivían aún en Polonia; 185.000 fueron repatriados de la URSS; algo más de 100.000 estaban dispersos en países como Austria o Rumania en 1946; unos 15.000 emigraron a Palestina y unos pocos millares más cayeron en acción de guerra, fueron deportados a la URSS o sobrevivieron en las áreas de Polonia ahora anexionadas por la URSS. De los muertos, más de medio millón lo fueron en los ghettos, unos 60.000 en fusilamientos masivos y más de 1.800.000 en los campos de concentración". (77)
Enfocaré de nuevo la cuestión desde el punto de vista demográfico para demostrar lo infundado de las cifras manejadas por Vidal.
[87] También en este caso recurriré a la ya citada obra de Walter N. Sanning.
La cifra de 3.351.000 judíos polacos en agosto de 1939 procede de una entidad sionista, el Anglo-American Committee on European Jewry and Palestine. Otra fuente, el censo polaco de diciembre de 1931, contó 3.113.933 personas de religión judía. La población judía de Polonia era predominantemente urbana y presumiblemente de escasa natalidad. Se desconocen datos de la época sobre la natalidad de la población judía polaca, pero sí se conocen, en cambio, de la población judía soviética, de estructura social muy similar. Por analogía resultaría que los judíos polacos tendrían una tasa de incremento de la población del 0,4%, apenas un surplus de 12.000 nacimientos sobre muertes en 1931. (78)
Ha de tenerse en cuenta, además, la emigración. Las cifras oficiales polacas hablan de 75.527 emigrantes judíos desde 1934 hasta 1937. Estas cifras son sin duda muy diferentes de las reales. La mayoría de los judíos de Europa, excluida la URSS, vivían en Polonia hasta 1939 y en ningún país eran tratados peor que allí (con la excepción de Alemania a partir de 1938). Entre 1934 y 1937 68.000 judíos polacos emigraron solo a Palestina. 400.000 judíos entraron en Estados Unidos entre 1933 y 1943 y solo una pequeña fracción de ellos procedía de Alemania, por lo que una gran parte debía de venir de Polonia. Otro indicio: a finales de los años 20 vivían en Francia y Benelux 315.000 judíos. Al comienzo de la guerra llegaron a 480.000. Dada la baja natalidad de estos judíos, el incremento de 165.000 tenía que haberse debido a la inmigración, que en un alto porcentaje tenía que proceder de Polonia (el 83% de los judíos que dejaron Alemania en la misma época fue a América del Norte y Sur, Palestina, Shanghai e Inglaterra). En base a todo lo apuntado, el Institut für Zeitgeschichte de Múnich ha reconocido que en los años posteriores a 1933 alrededor de 100.000 judíos emigraron de Polonia cada año. Sanning estima una cifra de emigrantes hasta 1939 de 500.000. Por lo tanto, a finales de 1939 habría en Polonia 2.633.000 judíos, (79)
[88] 700.000 menos de la cifra indicada por el Anglo-American Committee on European Jewry and Palestine y por Vidal.
Tras el reparto de Polonia en septiembre de 1939, de estos 2.633.000 judíos el 61% (1.607.000) quedó bajo administración alemana y el 39% restante (1.026.000) bajo administración soviética. Sin embargo, las sustracciones no acaban aquí. Utilizando fuentes judías, Sanning llega a la conclusión de que de 750.000 a 900.000 judíos de la zona alemana pasaron a la zona soviética y fueron deportados por Stalin a Siberia. De éstos, solo 600.000 sobrevivieron al viaje y llegaron a su destino. Si consideramos la cifra más baja (750.000), resultaría que solo quedarían 857.000 judíos bajo control alemán en Polonia. Pero también Rumania sirvió como válvula de escape para los judíos polacos en zona alemana y al menos 100.000 se aprovecharon de ello para huir. En definitiva, no más de 757.000 judíos quedaron bajo administración alemana en 1939-1940. Tras la guerra, en junio de 1946, según cifras oficiales, quedaban en Polonia 83.069 judíos. Si a los 757.000 judíos deducimos estos 83.069 resultará que no más de 674.000 judíos habrían desaparecido en zona alemana. (80)
Pero, ¿y respecto a los judíos que quedaron en la porción de Polonia administrada por los soviéticos en 1939 y que después sería ocupada a su vez por los alemanes? Se sabe que en este territorio también realizaron los soviéticos una deportación masiva de población "amenazada" y "extranjera" inmediatamente después del inicio de las hostilidades e incluso antes de que éstas comenzaran en junio de 1941. Se estima que entre 1.500.000 y 2.000.000 personas de las áreas anexionadas por la URSS en 1939-1940 fueron deportadas al interior del imperio soviético. Los desplazados fueron instalados en la Región Industrial Central, en zonas próximas al ferrocarril entre Turkestán y Siberia y en la región de Tashkent. Fuentes alemanas de la época indican que la evacuación del área ocupada en 1941 equivalía a alrededor de la mitad de la población urbana. Se conocen los porcentajes de evacuación de la población de algunas ciudades de la antigua Polonia incorporadas a la URSS: de Brest-Litovsk el 42%, de Baranowicze el 90%, de Lutsk el 61%, de Rovno el 64% y de Pinsk el
[89] 69%. (81) Dada la fuerte concentración urbana de la población judía polaca y la intención de los soviéticos de evacuar a los segmentos de población "amenazados" y "extranjeros", es lógico suponer que se procedería al desplazamiento de una parte considerable, si no a la totalidad, de la población judía de este territorio.
En consecuencia, también en este caso las cifras dadas por Vidal son inverosímiles, y su admisión supondría dar por bueno, contra toda evidencia, que la población judía polaca se mantuvo sorprendentemente estática y que no emigró en los años 30, que no huyó ante el avance alemán para ponerse bajo protección soviética (o, en menor medida, rumana) y que tras el ataque alemán a Rusia evitó ponerse a buen recaudo y se quedó tranquilamente a esperar a los alemanes en ciudades cuya población había sido evacuada en su mayor parte.
En cuanto al caso concreto del famoso campo de concentración de Auschwitz, Vidal indica que "el número de judíos y no judíos registrados y muertos en el campo entre mayo de 1940 y enero de 1945 fue, en números redondos, de unos 130.000. Pero el de los judíos asesinados en el mismo lugar sin que se procediera a su registro previo por considerarlos incapaces difícilmente puede considerarse inferior a las 650.000 personas. En total la cifra supera los tres cuartos de millón de judíos asesinados". (82)
En realidad, se puede hablar con propiedad de alrededor de 130.000 muertos en Auschwitz extrapolando la documentación parcial conservada, consistente en certificados de defunción. Totalmente hipotética e infundada es la cifra de 650.000 judíos asesinados. Para establecer esta cifra -que Vidal ha tomado del autor francés J.-C. Pressac (83) y que no es compartida por la mayoría de los autores exterminacionistas, que fijan cifras mucho más altas, aunque igualmente infundadas- se ha partido de un cálculo sencillo. Se sabe el número de integrantes de muchos de los convoyes de judíos deportados a Auschwitz. Se sabe el número -siempre muy inferior- de los
[90] miembros de cada convoy que fueron registrados en el campo
a la llegada. No hay constancia en los registros del campo, en
cambio, de los restantes deportados. Y se concluye simplemente
que este resto de deportados no registrados fue exterminado sin
dejar rastro en las cámaras de gas. Lo menos que cabe decir
es que se trata de una hipótesis atrevida. Sin embargo,
hay indicios cada vez más numerosos de que los judíos
no registrados en el campo eran deportados de nuevo hacia distintos
destinos tras una estancia más o menos larga en Auschwitz.
Por ejemplo, se sabe que existía en Auschwitz en 1944 un
"campo de tránsito del campo de concentración
Auschwitz II (Durchgangslager KL Auschwitz II)" en
el que eran ingresados, sin ser inscritos en los registros, miles
de judíos de Hungría en calidad de "detenidos
en depósito (Depot-Häftlinge)". Estos
eran de nuevo deportados hacia campos de concentración
en el interior del Reich. (84) También
hay indicios de que judíos deportados de Francia y Bélgica
-que, según la tesis exterminacionista, eran todos internados
o aniquilados en Auschwitz- fueron en realidad llevados por los
alemanes a regiones situadas muy al este del campo de concentración.
(85)
6.4 El "informe Korherr"
"En marzo de 1943 -escribe Vidal-, Himmler recibió el denominado Informe Korherr. Este debía su nombre al Dr. Korherr, un funcionario empleado por Himmler para realizar un balance de las listas que operaban en poder de Eichmann. Autodenominado 'Inspector de estadísticas del Reichsfuehrer de las SS', el primer informe de Korherr, de 16 páginas de extensión y titulado 'La solución final de la cuestión de los judíos europeos', fue enviado a Rudi Brandt, el secretario de Himmler, el 23 de marzo de 1943. La afirmación del Dr. Korherr contenida en el mismo no podía ser más explícita: 'Cuando se produjo en 1933 la toma del poder, el número de judíos en Europa era superior a los 10 millones. Esa cifra ha descendido a la mitad. El descenso de unos cuatro millones se debe a la influencia alemana'. En otras
[91] palabras, para la primavera de 1943, dos años antes del final de la guerra, los nazis habían conseguido exterminar a unos cuatro millones de judíos. El 10 de abril de aquel mismo año, Himmler escribió a Korherr, a través de Rudi Brandt, ordenándole que cambiara la expresión 'trato especial' de la página 9 por 'transportes al este de la URSS procedentes de las provincias del este'". (86) Vidal añade que, en un anexo, "figuraba otra afirmación nada equívoca: 'La existencia de los judíos en el antiguo Reich está llegando a su fin". (87)
Nuevamente, Vidal ha hecho una interpretación abusiva del texto de un documento. En primer lugar, Korherr deja bien claro que el descenso de la población judía en Europa, en una cifra que se evaluaba en cuatro millones y medio, se debía a "la emigración judía, al excedente de defunciones y, por otra parte, a los inevitables errores debidos a la fluctuación de la población judía". (88) Para nada alude al exterminio físico. En segundo lugar, es cierto que Korherr reconocía que la existencia de los judíos en el antiguo Reich estaba llegando a su fin, pero Vidal silencia que, según el estadístico de la SS, el decremento no se debía a exterminio alguno, sino a la emigración, al excedente de mortalidad y a las evacuaciones. (89) Por último, la expresión "trato especial" -Sonderbehandlung en alemán- no encerraba un eufemismo alusivo al exterminio de judíos. El propio Korherr, muchos años después de la guerra, enviaba una carta al semanario alemán "Der Spiegel" en la que protestaba contra la interpretación que se estaba dando al término. Korherr decía:
"La afirmación según la cual yo habría podido establecer que más de un millón de judíos han podido morir en los campos del Gobierno General de Polonia y de los territorios del Warta, a consecuencia de un tratamiento especial (Sonderbehandlung), es absolutamente inexacta. Tengo que protestar contra el empleo del verbo 'morir' en este contexto.
[92]
Es justamente el término 'tratamiento especial' el que me incitó a pedir una explicación por teléfono a la Oficina Central de la Seguridad del Reich (RSHA). Se me respondió que este término se aplicaba a los judíos que debían ser asentados (angesiedelt) en el distrito de Lublin". (90)
En resumidas cuentas, no hay nada en el documento citado por Vidal ni en el término "tratamiento especial" que avale la tesis del exterminio. Tesis a la que solo se puede llegar retorciendo el sentido de los textos en base a una idea preconcebida. Estamos, por tanto, ante un nuevo error de razonamiento: la petición de principio, que consiste en dar por admitido desde el principio de la demostración aquello que se pretende demostrar.
Se va consolidando cada vez más la idea de que el Holocausto solo puede mantenerse forzando el sentido de los documentos e interpretándolos de acuerdo con una postura apriorística que fija que el exterminio de judíos ha tenido necesariamente lugar. Es con esta hermeneútica viciada con la que Vidal y sus colegas exterminacionistas acometen sus trabajos.
[93]
7 LAS REPARACIONES
Según Vidal, las "reparaciones que Alemania pagó a Israel no se basaron en el número de muertos sino en el coste que para este segundo estado significó la absorción tanto de los que huyeron de Alemania y de los países controlados por ésta durante el período anterior a la guerra, como de los sobrevivientes del Holocausto que acudieron a Israel tras el conflicto". (91)
Esto es solo una verdad a medias. Es cierto que las reparaciones pagadas directamente por Alemania al estado de Israel se establecieron, como se verá, en virtud de un tratado, sin que entrara entonces en consideración el número de víctimas judías durante la guerra. Pero no es menos cierto que Alemania ha pagado -y sigue pagando- cantidades exorbitantes en concepto de pensiones por reparaciones a las víctimas y familiares de las víctimas y que un 40% de estos pensionistas vive en Israel. (92) De esta manera, el estado de Israel, indirectamente, se está beneficiando también de las reparaciones alemanas.
Vidal añade que "los resultados finales [de las reparaciones] no fueron especialmente generosos para con el nuevo Estado judío". (93)
Aun considerando exclusivamente las reparaciones pagadas directamente por Alemania a Israel, la afirmación de Vidal no se atiene
[94] a la realidad. El 10 de septiembre de 1952 fue firmado en Luxemburgo un tratado entre el canciller Adenauer por Alemania y Moshe Sharett por Israel. Sin embargo, el pacto solo fue ratificado por el parlamento alemán seis meses más tarde. El retraso se debió a las presiones ejercidas por los países árabes sobre Alemania para bloquear la ratificación del acuerdo. Los árabes amenazaron con un boicot económico a Alemania, ya que temían que el pago de reparaciones iba a suponer una ayuda vital para la economía de Israel, y no una bagatela, como pretende Vidal. Según el Tratado de Luxemburgo, Alemania se comprometía a pagar a Israel en el plazo de 12 a 14 años 3.450 millones de marcos alemanes (845 millones de dólares). Además, Alemania pagaría 450 millones de marcos (110 millones de dólares) a una persona jurídica, la Conference on Jewish Material Claims against Germany, para atender los gastos de absorción de los judíos desplazados en otros países distintos de Israel. (94) Frontalmente en contra de los afirmado por Vidal, la profesora Nana Sagi, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, mantiene que las "reparaciones fueron una contribución enorme a la economía de Israel. Salvaron al país de la bancarrota y jugaron un papel decisivo al dar una base firme a su economía. La flota mercante de Israel -sesenta barcos, en su mayoría de carga, incluyendo un muelle flotante- fue construida con fondos de reparaciones. Al desarrollar los recursos hidraúlicos del país y al facilitar dinero para la mecanización, las reparaciones permitieron a la agricultura de Israel que se modernizara notablemente. Se produjo un avance decisivo en todas las ramas de la industria, y mil cuatrocientas empresas industriales fueron capaces de renovar su equipo gracias a las reparaciones". (95)
Por último, Vidal afronta la cuestión de las indemnizaciones personales de las víctimas del Holocausto. Segun este autor, "no se solicitó ningún tipo de compensación para las víctimas" y los "resultados de estas bien modestas peticiones fueron de todas formas muy escasos". (96)
Sin embargo, estas afirmaciones no se ajustan a la verdad. En primer lugar, las indemnizaciones alemanas no se restringían a
[95] los supervivientes. La ley federal alemana de indemnización, de 19 de septiembre de 1953, admitía demandas de indemnización por pérdida de la vida a consecuencia de la persecución si el demandante había sido la esposa o el hijo del difunto. La pensión se extendía también a daños corporales y quebrantos de salud, porte de la estrella, vida en la clandestinidad, confinamiento en un ghetto (incluido el de Shanghai, en China), detención en un campo, pérdida de bienes, pérdida de capitales, etc. (97) Una legislación tan vaga permitía, por ejemplo, que personas de origen judío internadas en prisiones o campos de concentración por delitos comunes disfrutaran también de pensiones por "persecución".
Esta ley, y la legislación posterior análoga, establecía que las indemnizaciones no se limitaban a los judíos perseguidos por las autoridades alemanas. El estado federal alemán también tenía que pagar pensiones a los judíos perseguidos por autoridades de otros países. Así, Alemania pensionaba a los judíos perseguidos por Francia desde noviembre de 1942; por Rumania, Bulgaria e Italia, desde septiembre de 1943; y por Hungría desde marzo de 1944. (98)
En segundo lugar, dos testimonios cualificados muestran que
los resultados de las -según Vidal- "bien modestas
peticiones" no fueron precisamente "muy escasos".
Según Charles Biedermann, delegado del Comité Internacional
de la Cruz Roja y director del International Tracing Service -organismo
que tiene por objeto reunir, clasificar, administrar y evaluar
documentos de antiguos perseguidos del régimen nazi con
objeto de permitirles obtener pensiones- en 1985, Alemania había
pagado en concepto de compensaciones y pensiones entre 82.000
y 88.000 millones de marcos alemanes9. De modo coincidente, la
ya citada N. Sagi estimaba que en el año 2.000 Alemania
habrá pagado a las víctimas del nazismo 85.000 millones
de marcos alemanes". (99)
[97]
8 EL ATAQUE A ARTHUR R. BUTZ
Para muchos, el norteamericano Arthur R. Butz es el autor revisionista más conocido y prestigioso del mundo. Era evidente que en una obra de crítica del revisionismo no podía faltar una referencia a una de sus figuras principales. Consecuentemente, Vidal dedica un capítulo entero al autor norteamericano. (100) No obstante, este capítulo adolece del mismo defecto que toda la obra: la utilización de una escasísima bibliografía, insuficiente a todas luces para realizar un estudio aceptable.
Para empezar, Vidal soslaya la obra principal de Butz, The Hoax of the Twentieth Century, libro emblemático del revisionismo, que a pesar de los años que han transcurrido desde su publicación en 1976, no ha sido todavía sometido a una crítica metódica por parte de los exterminacionistas. Vidal menciona apenas de pasada la obra de Butz y todo induce a pensar que no la ha leído, limitándose a citar de segunda mano brevísimas referencias. (101) Más adelante Vidal señala que "con posterioridad a este libro, Butz escribió una serie de artículos en los que profundiza aún más en los aspectos mencionados aquí". (102) Estos artículos, según Vidal, son: "Athur [sic] Butz, 'The
[97] International Holocaust Controversy' en Journal of Historical Review, 1:1, Primavera 1980, pp. 5-22 [...] 'Holocaust Revisionism: A Denial of History' en ADL Facts, vol. 26:2, Junio 1980; y Revisionism and the Right reeditado en Jewish Echo of Glasgow, 8 de enero de 1982, p. 6". (103)
En realidad A.R. Butz ha escrito, además de su libro citado, al menos 13 textos sobre revisionismo, todos ellos aparecidos en la revista "The Journal of Historical Review" (4 artículos de fondo, 4 cartas y 5 recensiones y críticas de obras) entre 1980 y 1993. La relación de Vidal, además de incompleta, es engañosa. Solo el artículo The International Holocaust Controversy es de Butz. Los otros dos textos citados no son del autor norteamericano y corresponden a publicaciones hostiles al revisionismo.
Como fuente para su ataque, Vidal ha recurrido a La fábula del "Holocausto", (104) una defectuosa y muy abreviada traducción de un artículo de Butz, de la que ya se habló en el apartado 1.1.
Hecho este preámbulo, entremos ahora en materia. Vidal escribe:
"Pero sí resulta importante detenerse ahora en los aspectos que Butz consideró como prueba de que el Holocausto no era sino una fábula. Los mismos son los siguientes:
1. Los judíos de la Europa ocupada no tuvieron durante la guerra ninguna información referente a un programa de exterminio.
2. Las organizaciones judías fuera de la Europa ocupada no actuaron como si creyesen en sus propias acusaciones de 'exterminio'.
3. Los aliados tampoco dieron fe a las acusaciones de exterminio y sus servicios de inteligencia nunca produjeron información alguna que corroborara tales acusaciones.
4. El Vaticano no creyó las acusaciones de exterminio.
5. Las acciones y los informes de la Cruz Roja Internacional no concuerdan con las acusaciones de exterminio.
[99]
6. Los documentos alemanes no hablan de exterminio. No hay
nada acerca de las 'cámaras de gas' en los campos de concentración
o en otros documentos alemanes". (105)
En realidad, los aspectos subrayados por Butz son ocho. Los dos restantes son: "Las acusaciones de posguerra tuvieron su origen en las acusaciones de exterminio nacidas durante la guerra. Sin embargo, las diferencias entre ambas acusaciones son tales que resulta evidente que las acusaciones nacidas durante la guerra no estaban basadas en hechos reales" (106) y "la resistencia alemana a Hitler, incluyendo a la que estaba enquistada en el aparato de inteligencia militar alemana, no tenía conocimiento, en modo alguno, de un programa para exterminar a los judíos". (107) Al parecer Vidal no ha considerado dignos de mención estos dos argumentos del autor norteamericano o no ha encontrado la manera de rebatirlos.
A continuación se tratarán, punto por punto,
los aspectos considerados por Butz como prueba de que el Holocausto
no existió, y las correspondientes críticas de Vidal.
Además, añadiré mis propias consideraciones
sobre el crédito y la fiabilidad que merecen los argumentos
empleados por el autor español.
8.1 Los judíos en la Europa ocupada y el Holocausto
Butz sostiene que la resistencia de los judíos a la deportación era rara. Los judíos se dirigían a los diferentes campos sin sospechar que iban a ser asesinados. Butz cita a varios autores exterminacionistas según los que los judíos deportados de Eslovaquia, Francia, Italia, Alemania, Hungría y Polonia no sabían que la deportación significaba la muerte y en consecuencia no se resistían. Los dirigentes de las comunidades judías locales o nacionales nunca advirtieron del peligro a sus miembros. Los archivos de estas organizaciones ignoraban la existencia de un programa de exterminio. (108)
[100]
Por contra, Vidal alega que circulaban por Europa informes de fuentes judías que demostraban la existencia de un programa de exterminio y el conocimiento de éste entre la población judía. En concreto, menciona un informe del Bund (109)
"el Bund judío de Polonia realizaba un estudio muy riguroso, dividido en categorías locales, regionales y mensuales, de los asesinatos realizados perpetrados hasta entonces por los alemanes en aquel país. La conclusiones a las que llegaban no podían ser más clarificadoras: Alemania pretendía 'aniquilar a todos los judíos de Europa'. En el centro de exterminio de Chelmno 'por término medio eran gaseadas 1.000 personas al día' y los judíos polacos asesinados hasta la fecha alcanzaban la cifra de unos 700.000". (110)
Vidal cita como referencia del documento solamente una enigmática "Mds 4/68". (111) Si bien me ha sido imposible obtener el documento identificado con tan parca referencia, he conseguido un folleto propagandístico de 1942 que creo que recoge al menos la parte sustancial del informe del Bund. (112) El prólogo del folleto es ilustrativo del clima pasional de la propaganda de aquella época: "Las abominables crueldades de las guerras de religión, el exterminio de los Morenos [sic, en español en el original] en España, de los albigenses, de los anabaptistas, eran una bagatela comparados con el placer de la tortura inspirado por la religión de la raza. Los hunos y los mongoles, Tamerlán con sus montañas de cráneos, todos estos demonios de hace mucho tiempo eran modelos caballerescos comparados con los diablos de pura sangre en los que Hitler ha convertido a los alemanes". (113) El prólogo concluye con una afirmación sorprendente: "En el presente [1942] Hitler va a dejar de matarlos [a los judíos] y va a dejarlos vivos para trabajar". (114)
El contenido del informe responde a lo que cabía esperar tras la lectura del prólogo. Solo reproduciré, como botón de muestra, la descripción del entierro de las víctimas judías: "Un repugnante ritual
[101] acompañaba el entierro. Los civiles examinaban todos los cadáveres en pos de objetos de valor. Anillos de matrimonio eran arrancados de los dedos y cadenas de oro de las gargantas. Dientes de oro eran extraídos e incluso el recto y órganos genitales de las mujeres examinados en pos de objetos de valor ocultos". (115) El resto del texto, la portada y las fotografías son del mismo tenor. Soy de la opinión de que un historiador meticuloso debe pensárselo dos veces antes de utilizar un documento de esta índole como fuente histórica. Y si Vidal, un historiador profesional, ha tenido que recurrir a este tipo de textos es, seguramente, porque no ha encontrado nada más presentable.
La mejor prueba de que el argumento de Vidal no es válido y de que Butz tiene razón es la reacción de la población judía en la Europa ocupada. El autor Walter Laqueur ha puesto de manifiesto cómo Rumkowski, dirigente del ghetto de Lodz, el segundo más importante de Polonia, si supo algo del campo de exterminio de Chelmno, guardó silencio. (116) Yizhak Zukerman, dirigente de la resistencia sionistasocialista, escribió en 1944 que la prensa clandestina judía en Polonia había publicado extensos informes sobre crímenes en masa, "pero Varsovia no creía [...] Las noticias sobre crímenes alemanes eran recibidas con incredulidad y desconfianza, no solamente en el extranjero. Incluso en la inmediata vecindad de Ponary y Chelmno, Belzec y Treblinka, (117) estos informes no fueron creídos". (118)
En cuanto a los judíos eslovacos deportados, "los líderes del judaísmo eslovaco sacaron la conclusión de que aunque la situación era desesperadamente mala, la mayoría de sus relaciones y amigos estaba [tras la deportación] todavía viva". (119) Intentaron establecer contacto con ellos y fueron despachados correos a los deportados con dinero, objetos de valor y alimentos. Los controles de fronteras no eran rigurosos y algunos guardias se dejaban sobornar. En ocasiones llegaban mensajes de puño y letra de los deportados acusando recibo de los envíos. "A pesar de
[102] su excelente servicio de información privado, aparentemente [los líderes judíos eslovacos] no fueron conocedores durante un largo tiempo de la totalidad del exterminio". (120)
En la correspondencia de los dirigentes judíos de Eslovaquia no aparecen los campos de exterminio. "Auschwitz es mencionado, pero aparentemente en la creencia de que era un campo de trabajo". (121)
Testigos alemanes que presenciaron la llegada de judíos de Alemania en noviembre de 1941 a Minsk (Bielorrusia), Riga (Letonia) y Lodz (Polonia) refieren que los judíos no tenían ninguna aprensión sobre el futuro, "considerándose a sí mismos como pioneros para ser utilizados en la colonización del Este". (122)
En Holanda las "deportaciones continuaban y mientras existía un creciente número de judíos que no se encaminó a los lugares de reunión y se escondió, la mayoría se presentaba a pesar de todo en la estación de ferrocarril después de recibir instrucciones por correo. Esto conduce a la inevitable conclusión de que a pesar de todos los recelos (misgivings) sobre las deportaciones, la mayoría de los judíos holandeses o bien no había oído, o no quería oir, de los campos de la muerte. Un año más tarde llegó el turno de los judíos daneses y griegos y dos años màs tarde del judaísmo húngaro. A pesar de todo la reacción fue la misma". (123)
El Dr. Kastner, uno de los líderes de la comunidad judía húngara, refiere que a finales de verano de 1941 llegaron a Hungría noticias de ejecuciones en masa de judíos de Ucrania, países bálticos, Besarabia y Bucovina. Kastner informó detalladamente a los dirigentes judíos húngaros sobre estos hechos, indicando que había que contar ya con un millón de muertos. Sin embargo, los oyentes "acogieron el informe con escepticismo". (124)
Los judíos franceses no eran una excepción. Según admite Georges Wellers, él mismo deportado, "es necesario, para una justa comprensión del comportamiento de las víctimas, precisar bien un
[103] punto fundamental del problema: la ignorancia de su verdadero objetivo -asesinato colectivo- en el cual ha vivido hasta el fin la población judía". (125) Wellers menciona la reacción de varios judíos franceses recién llegados a Auschwitz a los que un viejo detenido revela que el resto del convoy ha sido exterminado: "'¿Es posible, camaradas?' Os responden todos: '¿Es posible? ¡No, no es posible! No es verdad. Lo dice para asustarnos... ¿Piensas que los alemanes llevarían gente de tan lejos si no tuvieran necesidad? ¡No es verdad! ¡No es posible!'". (126) En palabras de otro deportado francés a Auschwitz, Marc Klein, habían "de pasar semanas y meses [tras la llegada a Auschwitz-Birkenau] antes de que nos enterásemos poco a poco de que la operación de selección en el andén de Birkenau constituía el acto preliminar de una aniquilación en masa". A continuación explica cómo se produjo el tardío descubrimiento: un grupo de médicos franceses, detenidos más tiempo, "con palabras encubiertas nos iniciaron en el misterio terrible que envolvía este campo; la destrucción en masa y casi cotidiana de un elevado número de personas recién llegadas, en las cámaras de gas de Birkenau. Algunos camaradas nos advirtieron que no había que conceder excesivo crédito a estos siniestros rumores". (127)
Dos judíos deportados de Francia, J. Darville y S. Wichenè, manifestaron después de la guerra:
"No sabíamos nada sobre el fin del viaje. La radio había hablado de las cámaras de gas, de los hornos crematorios. Pero no podíamos creerlo. Tales monstruosidades nos parecían imposibles y pensábamos que se trataba simplemente de propaganda antialemana. Ghettos, trabajos forzados, es todo lo que podíamos imaginar". (128)
1 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 38.
5 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 38-39.
10 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 40.
14 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 40.
17 / Natzweiler-Struthof, campo de concentración alemán situado en Alsacia.
18 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 40.
19 / BA, documentos NO-116 y NO-087.
22 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 48-49.
23 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
24 / Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 140-142.
25 / Producto comercial compuesto de ácido cianhídrico que fue ampliamente usado en los años 30 y 40 para la fumigación de locales, ropas y enseres. Según la tesis oficial vigente desde 1945, era también empleado como agente tóxico para el exterminio masivo de seres humanos, principalmente judíos y gitanos, en cámaras de gas.
26 / Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 132.
28 / Kommandant in Auschwitz, pág. 159.
29 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 45.
30 / IfZ, documento NO-5849, pág. 6.
31 / Mattogno, Carlo: Auschwitz: la prima gasazione.
32 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 46.
34 / Véase una reproducción del documento en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 211.
35 / Véase una reproducción del plano en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 322.
36 / Respecto a la interpretación revisionista de este término véase Faurisson, Robert: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers (1989) ou bricolage et "gazouillages" à Auschwitz et à Birkenau selon J.C. Pressac (1989), págs. 100-103; Butz, ARthur R.: Some Thoughts on Pressac's opus, págs. 28-31; y Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda, pág. 58.
37 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
38 / Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda, págs. 62-63.
39 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
40 / Zyklon for Pest Control, pág. 4.
41 / Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 77
42 / Gauss, Ernst: Vorlesungen über Zeitgeschichte, pág. 117.
43 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
44 / Véase una reproducción del documento en Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 72 (facsímil en documento 28, fuera de texto).
45 / Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda, págs. 59-60.
46 / El documento fue publicado por primera vez en 1993 por Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz.
47 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
48 / Véase una reproducción del plano en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 322.
49 / Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 71-72.
50 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 179, n. 77.
51 / PMOB, documento Dpr.-Hd/64, pág. 41.
52 / PMOB, documento Dpr.-ZOd/56, pág. 151.
53 / Grupo de detenidos que tenía por misión acarrear los cadáveres hasta los hornos e incinerarlos. Según la tesis exterminacionista, tenían también la obligación de sacar los cadáveres de las cámaras de gas. A su vez, los miembros del Sonderkommando eran liquidados periódicamente.
54 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 47-48.
55 / Zyklon for Pest Control, pág. 11.
57 / Según Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 74.
58 / Experimentos realizados por el US Chemical Corps y la Detia Freyberg GmbH. Véase Rudolf, Germar: GBNCGA, págs. 29-31.
59 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 48.
60 / Véase una reproducción de documento en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 430, documento A.
61 / Véase plano en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 153.
62 / Pueden verse fotografías de este tipo de puertas en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, págs. 29, 46, y 49-50.
63 / Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 1.
64 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 54.
66 / The Trial of Adolf Eichmann, vol. IV, pág. 1567.
67 / En cuanto a Wilhelm Höttl, véase la crítica de Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, págs. 80-81.
68 / El nombre completo era Einsatzgruppen des Sicherheitsdienstes und der Sicherheitspolizei (Grupos operativos del Servicio de Seguridad y de la Policía de Seguridad).
69 / Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 247, n. 9.
70 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 55.
71 / Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 248, n. 12.
73 / Sanning, Walter N.: The Dissolution of Eastern European Jewry, pág. 101.
76 / Véase una crítica de la supuesta actividad exterminadora de judíos de los Einsatzgruppen en Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, págs. 197-204.
77 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 56.
78 / Sanning, Walter N.: The Dissolution of Eastern European Jewry, págs. 23-27.
82 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 56.
83 / Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 144-148.
84 / Czech, Danuta: Kalendarium der Ereignisse im Konzentrationslager Auschwitz-Birkenau 1939-1945, págs. 699 y 776 y siguientes.
85 / Aynat, Enrique: Estudios sobre el "Holocausto", págs. 55-62.
86 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 78-79.
88 / Véase reproducción del documento en Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, pág. 211.
90 / "Der Spiegel", 25 de julio de 1977. Véase reproducción de la carta en el apéndice 2.
91 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 57.
92 / Weber, Mark: West Germany's Holocaust Payoff to Israel and World Jewry, pág. 248.
93 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 58.
94 / Sagi, Nana: Reparations and Restitution, pág. 1258.
96 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 59.
97 / Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, págs. 1006-1007.
99 / Sagi, Nana: Reparations and Restitution, pág. 1259.
100 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 81-96.
101 / Id., págs. 82. Por ejemplo, la descripción de los judíos como el "grupo más poderoso de la tierra" no figura en la obra de Butz en las páginas indicadas por Vidal.
102 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 82.
104 / Vidal, Cesar: LRH, pág. 183, n. 123. Véase la edición original en Butz, Arthur R.: Context and perspective in the "Holocaust" controversy. Hay traducción francesa en Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste".
105 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 82-83.
106 / Butz, Arthur R.: La fábula del "Holocausto", págs, 6-7.
107 / Butz, Arthur R.: La fábula del "Holocausto", págs, 14-15.
108 / Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste", págs. 115-117.
109 / Unión socialdemócreta de Polonia que aglutinaba a la masa obrera judía.
110 / Vidal, Cesar: LRH, págs. 85-86.
116 / Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 128.
117 / Supuestos centros de exterminio. El primero estaba situado en Lituania, los tres restantes en Polonia.
118 / Laqueur, Walter: The Terrible Secret, págs. 133-134.
124 / Der Kastner Bericht über Eichmanns Menschenhandel in Ungarn, pág. 37.
125 / Wellers, Georges: Un Juif sous Vichy, pág. 185.
127 / Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, págs. 216-217.
128 / Wellers, Georges: Un Juif sous Vichy, pág. 186.